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Giner apuesta por que Gómez se aplique a si mismo un “punto y aparte” y deje la Secretaría General

MADRID, 21 (EUROPA PRESS)

‘Más Izquierda Madrid’ ha tildado este lunes de “oportunista” y “demagógica” la propuesta del secretario general del PSM, Tomás Gómez, de que los militantes socialistas elijan al secretario general del partido.

“Es razonable, a la vista de esos resultados y de las divisiones internas, que Tomás Gómez se aplique un punto y aparte, y deje la dirección regional del PSM para abrir un proceso de cambio en las políticas y en las actitudes, que conduzca a un PSM más democrático e integrador, y cercano a la sociedad madrileña que le ha vuelto la espalda”, ha afirmado el portavoz de ‘Más Izquierda Madrid’, César Giner después de que ayer Gómez abogara por poner un “punto y aparte” en el PSOE.

Giner ha asegurado que “las reformas encaminadas a que la militancia y la ciudadanía tengan más participación en las decisiones del PSOE son siempre positivas, y pueden ser debatidas en su momento”, pero ha añadido que “lo importante no son sólo los procedimientos de elección de los líderes, sino también sus actitudes, sus compromisos con el pluralismo y la crítica constructiva y su voluntad de construir organizaciones políticas abiertas que seleccionen a los mejores para representarlas”.

Giner ha señalado que “ahora es momento del respeto hacia la trayectoria política de (Alfredo) Pérez Rubalcaba y de confiar en las decisiones que adopte”. “Es también la hora de colaborar para que España salga de la crisis desde el respeto a la solidaridad e igualdad de derechos. Solamente desde la unidad y la responsabilidad es posible recuperar la confianza de la ciudadanía española en el proyecto integrador del PSOE”, ha opinado.

Por todo ello, ha destacado que “cuando Tomás Gómez habla de punto y aparte, y de renovación total y profunda del PSOE, hay que recordar sus malos resultados electorales, y la división profunda y malestar que ha creado en la militancia del PSM, su construcción de un partido cerrado que ha olvidado a la militancia y a la ciudadanía”.

“Es razonable, a la vista de esos resultados y de las divisiones internas, que Tomás Gómez se aplique un punto y aparte y deje la dirección regional del PSM para abrir un proceso de cambio en las políticas y en las actitudes, que conduzca a un PSM más democrático e integrador, y cercano a la sociedad madrileña que le ha vuelto la espalda”, ha concluido.

La plataforma de militantes socialistas Más Izquierda Madrid exige al secretario general del PSM, Tomás Gómez, que reflexione inmediatamente sobre sus responsabilidades por los malos resultados obtenidos por el Partido Socialista en la Comunidad de Madrid en las Elecciones Generales

Domingo, 20 de noviembre de 2011

El portavoz de la plataforma Más Izquierda Madrid, el ex diputado regional y profesor universitario César Giner, ha exigido hoy que Tomás Gómez reflexione inmediatamente sobre su responsabilidad por los malos resultados electorales.

“Estos resultados son inadmisibles para el Partido Socialista y Tomás Gómez debe reflexionar por qué durante su mandato al frente del PSM los socialistas cosechamos derrota histórica tras derrota histórica”, afirma Giner, que advierte que esta dinámica de pérdida progresiva de votos durante el periodo de gestión de Gómez “está poniendo en peligro la imagen del Partido Socialista como referente de la izquierda en Madrid”.

Pérdida de la mitad de los votos
En concreto, y con más del 35% de los votos escrutados en la región, los socialistas han obtenido solamente 10 escaños en la cita electoral de hoy, perdiendo cinco escaños con respecto a las elecciones generales de 2008, las primeras elecciones con Tomás Gómez al frente del PSM. Ese año, el PSOE consiguió 1,4 millones de votos en la Comunidad de Madrid, el 39,68%. Tres años después, en las pasadas elecciones de mayo de 2011 en las que Gómez se presentaba como candidato, el PSM sufrió una merma muy importante: solamente unos 786.000 votantes, la mitad que en 2008, apoyaron a los socialistas en las elecciones a la Asamblea de Madrid, donde el PSM solamente representa al 27,91% del total de los madrileños. Además, la campaña dirigida por Tomás Gómez perdió importantes ayuntamientos históricamente gobernados por los socialistas como Getafe o Leganés.

Apoyo a Rubalcaba
Por otro lado, Giner expresa el apoyo de Más izquierda Madrid al candidato Alfredo Pérez Rubalcaba, y considera que “debe contribuir desde la responsabilidad con la sociedad española y la firmeza en los principios de solidaridad, a la mejor de las salidas para los grandes problemas que afectan a España dentro del proyecto de progreso europeo. No es momento de gestos dramáticos, ni de dimisiones, ni de huidas”.

Giner considera que “ahora hay que dar prioridad a la consolidación de las instituciones, especialmente las parlamentarias, y después poner en marcha los mecanismos internos del Partido para producir cambios en las políticas y en las actitudes, y cambios de personas, con la máxima participación y libertad de propuesta”. Giner concluye afirmando que “desde la unidad y la responsabilidad la sociedad española volverá a tener como referencia a la opción progresista e integradora que representa el PSOE”.

Quiero expresar mi adhesión al documento emitido por la Plataforma “Más Izquierda Madrid” sobre la reforma constitucional, que presenta el siguiente tenor:
“La Plataforma “Más Izquierda Madrid” integrada por militantes y simpatizantes del PSM/PSOE comprometidos con las ideas de progreso y bienestar, ante el anuncio de la reforma constitucional para establecer un tope al déficit público, realiza las siguientes reflexiones:
Los derechos fundamentales son causa del desarrollo social y económico. La democracia social exige prestaciones positivas a cargo del Estado en educación, sanidad y garantía de mínimos vitales.
La mejor política económica es la política social. El gasto público en políticas sociales es la forma de inversión pública más productiva.
El Estado no es una sociedad mercantil con ánimo de lucro. Sus objetivos consisten en garantizar la paz y los derechos vitales reconocidos en el texto constitucional.
La asociación del desarrollo económico sólo con el ejercicio de los derechos civiles de autonomía empresarial es un error. La consideración del mercado como el único factor de producción de la riqueza es una visión pobre de las causas del desarrollo económico y social.
Existe una primacía de los derechos fundamentales sobre los poderes públicos y los poderes privados, de los hombres y las mujeres sobre la maquinaria política y los mercados, de sus necesidades y voluntades sobre cualquier razón de Estado o de mercado, y es en esa primacía donde reside el significado profundo de la democracia y el papel de la Constitución como pacto de convivencia.
A la luz de las reflexiones anteriores, consideramos que:
1. Las reformas hasta ahora emprendidas por el Gobierno son necesarias ante la situación excepcional por la que atraviesa la economía española. Al mismo tiempo, expresamos nuestra preocupación por el pacto sobre la imposición de un tope constitucional al déficit en la medida que su diseño pueda suponer restricciones al gasto público para las políticas sociales, comprometiendo el bienestar de los españoles y españolas, y el crecimiento económico de España.
2. La democracia social exige que cualquier reforma de la Constitución española deba ir acompañada de garantías específicas sobre la titularidad pública de los servicios públicos esenciales.
3. La democracia social también exige que cualquier reforma de la Constitución española recoja como principio el compromiso mínimo de gasto público en garantía de la satisfacción de cada derecho social reconocido en la Constitución.
4. Todos los derechos han sido siempre el producto de luchas y reivindicaciones motivadas por el sentimiento de la ciudadanía y por el valor de la igualdad. Las circunstancias históricas, políticas, económicas y sociales de la España del siglo XXI abogan por una revisión con más templanza de la Constitución, que permita a toda la sociedad española participar, compartir y asentir responsablemente sobre un proyecto político de convivencia para las próximas generaciones de españoles y españolas, que exprese las perspectivas de transformación del Derecho en dirección a la paz y la igualdad de toda la ciudadanía en los derechos fundamentales garantizando la convivencia pacífica”.

La próxima visita a España del ciudadano alemán Ratzinger es una oportunidad para reflexionar sobre la laicidad del Estado. La separación de la esfera pública y la privada para la tutela de la libertad de conciencia y de pensamiento tiene su origen en el nacimiento del Estado moderno y en la correlativa secularización del Derecho y la sociedad. La separación entre Estado y religión, iniciada en los siglos XVII y XVIII tras los debates promovidos por la cultura ilustrada, es una gran conquista en garantía de las libertades fundamentales y del pluralismo político, religioso, moral y cultural. Supone la afirmación del principio de legalidad como norma de reconocimiento del Derecho vigente, y afirma el cometido del Estado y del Derecho de garantizar la vida, dignidad, libertad e igualdad de los ciudadanos. La Constitución constituye un gran pacto al que se llega desde el velo de la ignorancia rawlsiano, y materializa la neutralidad moral, ideológica y cultural, paradigma de la laicidad del Estado y del Derecho.

En España hay que desarrollar las garantías que nos permitan avanzar desde la aconfesionalidad del Estado hacia la laicidad. Esta legislatura se agota y la reforma de la Ley Orgánica de Libertad Religiosa queda en el tintero. El ordenamiento jurídico carece de normas adecuadas para la solución de problemas complejos nacidos del pluralismo religioso e ideológico de la sociedad española actual. Esta ausencia de regulación provoca, de un lado, que las Administraciones Públicas, regionales y locales, decidan discrecionalmente sobre asuntos tan espinosos como el uso de símbolos religiosos por el alumnado en las escuelas públicas, o en otros espacios públicos, y, de otro, sentencias contradictorias de los tribunales. El modelo de relaciones entre el Estado y las confesiones religiosas privilegia a la Iglesia Católica sobre las confesiones religiosas a las que el Estado ha reconocido “notorio arraigo”, y a éstas, a su vez, sobre las demás. A ello se añade la consolidación de un modelo de financiación pública de las confesiones de dudosa constitucionalidad, y el inacabado debate sobre la inclusión de la asignatura Educación para la Ciudadanía en el currículo escolar, alimentado y crispado por la Iglesia Católica y la derecha.

La visita del Papa, que no responde a una invitación oficial del Estado español, ni de sus Instituciones, se realiza con un despliegue de medios y espacios públicos desproporcionado, incoherente con la neutralidad moral del Estado, e imprudente por su elevado gasto en tiempos de crisis. Y como guinda, el desfile de la Legión ante el Papa en Madrid. Llama la atención que estos medios y espacios públicos se pongan a disposición del ciudadano Ratzinger, que viene, entre otras cosas, a oponerse a las Leyes de ampliación de derechos civiles aprobadas por el Parlamento de la Nación, o a manifestar su abierta oposición a otras que están en periodo de tramitación, como la regulación de una muerte digna y la Ley integral para la igualdad de trato y la no discriminación.

La libertad religiosa es un derecho sin distinción de religión, y demanda el igual tratamiento de todas las confesiones, actitudes, creencias o no creencias. Los Acuerdos de España con la Santa Sede (conocidos como el “Concordato”) son incompatibles con la laicidad del Estado y la igualdad en los derechos, puesto que privilegian a la confesión religiosa más fuerte. Montesquieu escribió que no hay lugar para el Derecho entre las cosas que pasan entre el hombre y Dios, quien conoce la magnitud y el momento de su venganza. En lo terrenal, la convivencia pacífica y en igualdad exige la no discriminación entre sentimientos diversos. Además, la autonomía de la conciencia religiosa no tiene necesidad del apoyo del Derecho.

Para seguir trabajando por la laicidad, nos comprometemos a plantear ante el próximo Congreso Federal del PSOE una iniciativa de denuncia del denominado “Concordato” que ponga fin a la injerencia del Vaticano en la política española, y que concluya con los privilegios especiales que goza la Iglesia Católica.

César Giner Parreño es profesor titular de Derecho en la Universidad Carlos III de Madrid.

Antonio Chazarra Montiel es catedrático de instituto.

Tras la celebración del último Comité Federal, el PSOE ha ganado impulso político, y todos los esfuerzos serán necesarios para derrotar a la derecha en las ya cercanas Elecciones Generales.

El Comité Regional del próximo domingo 5 de junio debe servir igualmente de reunión de voluntades, todas ellas encaminadas al apoyo de nuestro nuevo proyecto político para gobernar España.

También tiene que existir el espacio conveniente para la autocrítica, a causa de la contundente derrota en la elección regional madrileña. Hoy el PSM está a más de catorce puntos del resultado que en el año 2003 nos dio la oportunidad de gobernar la Comunidad de Madrid. El Partido decidió cambiar al anterior Secretario General para ganar elecciones, no para cosechar desastrosos resultados electorales.

La crisis económica explica en buena medida la pérdida de credibilidad del Partido, y la desafección de nuestro electorado. Pero es poco prudente detener aquí el análisis. También hay factores territoriales que justifican el descalabro.

Resulta necesario que el PSM sea una organización más abierta a los ciudadanos y ofrezca, ante la crisis, soluciones prácticas y creíbles a la gente, sin estridencias ni extravagancias. De la vida orgánica, interna de la organización, hay que pasar, de una vez por todas, al trabajo para los ciudadanos.

Hay que insistir, una y otra vez, en el valor de los principios, en la transparencia, que excluye la presencia de personas imputadas o condenadas por la comisión de delitos en la vida orgánica e institucional del Partido. Esta es una clara exigencia de la ciudadanía.

Y para ganar la confianza de los ciudadanos, antes, hay que contar con el trabajo de todos los compañeros y compañeras.

La dirección regional debe asumir su parte de responsabilidad en la derrota, y tiene que hacer cambios. La grandeza de la Política estriba también en reconocer, con humildad, los errores propios, y pedir disculpas, a nuestro electorado, y a la militancia.

Estos días asistimos atónitos a las declaraciones de los dirigentes del Partido Socialista sobre la mejor forma de afrontar el varapalo electoral que los ciudadanos nos han infligido el 22 de mayo. Nadie se pregunta, sin embargo, qué piensa la militancia sobre lo ocurrido.
Los dirigentes políticos llaman a la “reflexión”, pero descartan el proceso lógico que conduce a iniciar esa “reflexión” en la misma base de nuestra organización política, en la militancia, para, seguidamente, trasladar las conclusiones, las emociones y los sentimientos hasta las direcciones del PSOE, federal y regionales.
Hay que escuchar el “sentir” de la organización, que se vertebra a través de Agrupaciones locales, de ciudadanos y ciudadanas, militantes y simpatizantes, hombres y mujeres, mayores y jóvenes, que han padecido con tristeza esta catástrofe electoral, y que han sido los protagonistas, en el pasado y en el presente, del cambio de España durante los últimos años, dirigido principalmente desde Gobiernos sustentados por el Partido Socialista.
Ciudadanos y ciudadanas socialistas que desean un #Futuro Socialista, y que piden cambios, nuevas ideas y creatividad, desde los principios y valores de igualdad, libertad y responsabilidad que inspiran a nuestra organización, y que no entienden que el progreso del Partido y de la sociedad madrileña sea secuestrado por los intereses espurios de un Partido de Cuadros profesionalizado, preocupados por permanecer en el poder, que no atiende a la militancia, ni oye a la sociedad.
Necesitamos un Partido de Ciudadanos y un Partido de Militantes y Simpatizantes. Un Partido que haga guiños de complicidad permanentes a la Sociedad, que dialogue con los ciudadanos, que explique y convenza. Y en esta tarea vital nuestros militantes y simpatizantes son la fuerza de la comunicación de nuestros sentimientos y de nuestras políticas.
El sábado 28, el Comité Federal del PSOE, y el 5 de junio, el Comité Regional del PSM, tienen que recoger la voz de la militancia y de los ciudadanos, asumir las responsabilidades y producir los cambios que necesita nuestro Partido.
El inmovilismo, el “aquí está todo controlado”, deslegitiman ante los ciudadanos y la militancia las decisiones de los dirigentes orgánicos que no preguntan a su militancia. Al fin y al cabo, los dirigentes orgánicos son delegados del poder de representación que les otorgan los militantes.
Es hora de cambios, también en el funcionamiento del Partido. La militancia tiene derecho a expresar en las Asambleas de las Agrupaciones Locales sus puntos de vista sobre las causas de la derrota en Madrid, para que sus delegados en el Comité Regional comuniquen a la Ejecutiva la exigencia de cambios y responsabilidades políticas. De abajo hacia arriba, el militante como alma, corazón y motor de este Partido Socialista. La militancia tiene la palabra. Y los cambios profundos se hacen en los #Congresos.

La verdad es que ha sorprendido mucho el análisis de la Comisión Ejecutiva Regional del PSM sobre los resultados electorales. Cabe incluso afirmar que ha decepcionado el silencio de la Ejecutiva, la ausencia de voces reclamando explicaciones, responsabilidades y cambios para la recuperación de la credibilidad, y la confianza futura de nuestro electorado. Cabe lamentar la ausencia de autocrítica y de un análisis tranquilo de esta derrota histórica del PSM. También es triste el silencio de toda la Ejecutiva, que se ha apuntado al slogan “todos somos responsables”.
Los ciudadanos están muy decepcionados con el PSOE, es cierto. La crisis económica ha golpeado con dureza a la ciudadanía. Pero hay que ser responsables, y tener bien presente que esta elección ha sido, autonómica y municipal.
La militancia del PSM tiene derecho a que Tomás Gómez, responsable directo y principal del fracaso electoral, explique las causas de la histórica derrota en Madrid, una de las más abultadas de toda España. Tomás Gómez no debe perder la capacidad autocrítica, no puede guardar silencio, tiene que realizar un análisis honesto de estos resultados, y los miembros de la ejecutiva regional, que representan a la mayoría del Partido, han debido exigir públicamente, de manera responsable y sosegada, estas explicaciones. La militancia quiere respuestas.
No se puede hurtar el debate a la militancia del PSM. El mensaje que han transmitido los ciudadanos a través de las urnas es claro. La hegemonía de la derecha en Madrid ha llegado a su cima.
La militancia está convocada a un Comité Regional el día 5 de junio. Las Agrupaciones Socialistas deberían celebrar, antes del Comité Regional, sus Asambleas, para que los delegados que acuden al máximo órgano de representación entre Congresos, transmitan el sentir y la preocupación de la militancia.
Como decíamos en el Manifiesto hay que evitar la reedición de viejos enfrentamientos estériles, pero este objetivo loable no puede funcionar como coartada para la autocomplacencia, el inmovilismo, el “aquí no ha pasado nada” o el “lo tenemos todo controlado”. Cuanta más unidad mejor, pero una unidad basada en el análisis serio de la derrota, la autocrítica honesta, la responsabilidad debida y el compromiso con los cambios. De la mano del resto del PSOE, claro, pero sin dejar que otros hagan nuestro trabajo. En un Congreso, y cuanto antes.

Madrid, 23 de Mayo, 2011

Los socialistas madrileños hemos obtenido el peor resultado electoral de la historia democrática. El 22 de mayo se ha saldado con un fracaso sin paliativos para nuestra organización. El PSOE pierde la gran mayoría de los gobiernos municipales que conservaba, y la representación en la cámara autonómica se rebaja en lo cuantitativo (con menos diputados), y en lo cualitativo (porque compartirá oposición con otras fuerzas en ascenso). La hegemonía de la derecha en Madrid llega a su cima. Y no cabe el consuelo triste de la comparación con los resultados de otras federaciones socialistas: el PSM obtiene el peor resultado del PSOE a excepción de Murcia, Cantabria, Navarra y las comunidades insulares.

En consecuencia, la situación crítica del socialismo madrileño requiere de algo más que una “reflexión” en el seno de los órganos regionales que han dirigido al PSM hasta esta derrota histórica.

La situación merece un análisis en profundidad, la autocrítica necesaria, la responsabilidad correspondiente, y los cambios inevitables. En el año 2007 también se produjo una derrota importante, con menos gravedad que la presente, y la propia dirección del Partido dio un paso atrás y facilitó el inicio de un nuevo ciclo en la organización. El desastre del 22-M, desde luego, no merece una respuesta menor.

Por tanto, la celebración de un Congreso del PSM a corto plazo es una exigencia inevitable.

Un primer análisis de los resultados en Madrid debe encuadrarse en la debacle general del socialismo en España. Las causas reconocidas por el secretario general del PSOE en Ferraz durante la noche electoral también deben aplicarse a nuestra comunidad.

Ahora bien, junto a las claves nacionales existen unas claves regionales y locales que nos corresponde identificar y corregir a los socialistas madrileños. No todas las causas y no todas las responsabilidades de este fracaso pueden achacarse a la crisis y al castigo al PSOE en el Gobierno de España. Hay también una explicación estrictamente madrileña por dilucidar.

En relación a la asunción de responsabilidades, en estos primeros momentos cabe esperar los frutos de la “reflexión” de nuestros dirigentes. No obstante, si tal “reflexión” no ofreciera unas consecuencias satisfactorias para la militancia socialista en Madrid no cabe duda de que se abrirá un proceso de exigencia agrupación por agrupación, afiliado a afiliado.

Tiempo habrá igualmente para concretar el sentido de los cambios drásticos que necesita nuestra organización a fin de recobrar la confianza ciudadana y gobernar Madrid. Los cinco siguientes son un adelanto razonable:

1. El PSM debe ser el Partido de los ciudadanos y de los militantes. El PSM debe recuperar la complicidad y la representación de los intereses de la mayoría de ciudadanos que comparten valores progresistas y que últimamente contemplan a nuestro partido como algo ajeno, incluso adverso.

2. El PSM debe ser un Partido más coherente. El PSM ha de articular un discurso y una alternativa más pegada al terreno, sin tantas formulaciones filosóficas como hasta ahora, y con una mejor traslación de los valores de siempre a las propuestas concretas, sector a sector, y territorio a territorio.

3. El PSM debe ser un Partido más transparente. El PSM debe mantener un nivel de exigencia ética a la altura de su historia y de sus valores, estableciendo una diferenciación clara respecto a la derecha. Sin excepciones. No puede contar en su organización ni en su estructura institucional pública con personas condenadas por la comisión de cualquier delito.

4. El PSM debe ser un Partido integrador y participativo. Tiene que revisar a fondo su estructura y su funcionamiento, para hacerlo más abierto y transparente, más cercano a las nuevas formas de participación política que ensayan jóvenes y adultos en las Social Media y en nuestras plazas y calles. El PSM es una organización plural y rica en ideas y en capacidad de esfuerzo colectivo. En el camino que se abre no sobrará ningún brazo, por lo que se requiere un mayor compromiso del mostrado hasta ahora para contar con todos. Entre todos será mejor y más fácil.

5. El PSM debe ser un Partido referente del impulso de regeneración democrática que reclaman los ciudadanos. El PSM debe impulsar el aumento de la participación de la militancia en la elección de nuestros cargos orgánicos, la reforma del sistema de elecciones primarias para ampliar la participación de militantes y simpatizantes, procurando que se extienda a todas las organizaciones políticas, y actuar para alcanzar un compromiso sobre la limitación de los mandatos de los cargos públicos.

Nada está perdido, no hay que bajar los brazos. Eso sí, hay que evitar la reedición de viejos enfrentamientos estériles, pero este objetivo loable no puede funcionar como coartada para la autocomplacencia, el inmovilismo, el “aquí no ha pasado nada” o el “lo tenemos todo controlado”. Cuanta más unidad mejor, pero una unidad basada en el análisis serio de la derrota, la autocrítica honesta, la responsabilidad debida y el compromiso con los cambios. De la mano del resto del PSOE, claro, pero sin dejar que otros hagan nuestro trabajo. En un Congreso, y cuanto antes.

Crítica a la propuesta electoral de Esperanza Aguirre sobre la educación publica madrileña

El prestigioso sociólogo británico Anthony Guiddens propone en un reciente trabajo que los sistemas educativos fomenten la elección de los padres y la competencia entre escuelas. La prestación del servicio público de educación se somete a las reglas del libre mercado. Dicen estas reglas que si los padres pueden elegir la escuela de sus hijos los fondos públicos, naturalmente, han de seguir a esa elección. Entonces las escuelas competirán por la captación de los clientes, que son nuestros hijos, y ganarán las mejores, mientras que perderán las peores. De esta manera, habrá poderosos incentivos para subir la calidad de la educación impartida en las escuelas, se mejorará la relación de los padres con la administración educativa en términos de calidad del servicio, y el sistema educativo ganará en innovación y eficiencia.

La extrapolación de estas ideas al sistema educativo madrileño es un colosal disparate. El trasunto de la misma es la implantación del cheque-escolar, con la mirada puesta en el desmantelamiento del servicio público de educación, que necesita un gran impulso público para cumplir su misión de garantizar la libertad y la igualdad de hombres y mujeres, y de competir en calidad con el resto de los formatos educativos presentes en la región.

Los colegios públicos son excelentes, cuentan con los mejores profesionales, pero hay que corregir algunos problemas para que compitan todavía mejor con sus rivales, que son los colegios concertados y los colegios privados. En otras palabras, la competencia en el “mercado de la educación” no sería real: tendríamos a unos agentes, los colegios públicos, que no contarían con las mismas armas que sus competidores: ¡Menuda competencia! Además, la prestación del servicio público de educación a través de los principios de elección y libre competencia puede ser injusta, pues, pensemos con seriedad: ¿quién elegirá y quién será elegido? Veamos estas ideas con algún detalle tomando el ejemplo de la Comunidad de Madrid, donde las políticas de educación del gobierno regional asfixian a la educación pública madrileña.

En efecto, se ha roto el equilibrio entre los tres formatos de enseñanza: la escuela pública, la concertada y la privada. Las causas de la pérdida de equilibrio hay que buscarlas en la falta de políticas para incrementar la competitividad de la escuela pública, y en la ausencia de equidad que contagia a todo el sistema educativo. Vayamos por partes. La escuela pública no puede ser más competitiva si se aplican políticas regresivas respecto al gasto educativo y a las inversiones. No aburriré con números y tantos por cientos, pues basta mirar el Presupuesto de la Comunidad para apreciar el comportamiento tacaño del Gobierno en el gasto público por alumno. Hay un claro déficit de plazas escolares y tenemos que aumentar las infraestructuras públicas. Podemos preguntar sobre esto, principalmente, a los padres que desean llevar a sus hijos a una escuela infantil, que se encuentran con el cartel “está completo” ¡Y cómo están a veces algunos centros públicos!: o los cuidamos o se nos caen, entiéndase la exageración en sus justos términos. Y que decir del malestar del profesorado, y de las plantillas, y de la imperiosa necesidad de promover el reconocimiento profesional de quienes realizan una de las tareas más nobles en nuestra región: contribuir a la educación de los niños.

Los problemas de la educación madrileña sobre rendimiento académico y coste de la educación afectan a la equidad del sistema. La educación que recibe un niño debe ser independiente de la renta de sus padres y de su clase social. Sin embargo, el mapa regional del fracaso escolar perjudica a las zonas este y sur, y principalmente a los centros públicos. La enseñanza tiene un elevado coste para las familias, no es completamente gratuita, ni tan siquiera la pública. La integración del alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo es deficiente, hay segregación, y son los centros públicos los que mayoritariamente acogen a este alumnado. Es comprensible que algunos padres salgan corriendo de la red pública y lleven a sus hijos a los centros concertados. El PSOE siempre mantuvo una cooperación leal con la enseñanza privada concertada: ¡la inventó! Y los colegios concertados reciben dinero público. Por ello la enseñanza privada concertada tiene que asumir su responsabilidad con la sociedad y con todos los niños, especialmente si necesitan apoyo educativo. Además es necesario garantizar los principios fundamentales de tolerancia y pluralismo ideológico (art. 1 CE) de los conciertos educativos, también por razón de su financiación pública. Esto exige controlar que no aparezcan posiciones dominantes ideológicas en los conciertos, y a proceder a su apertura ideológica si aparecen.

Y al final… ¿quién elige a quién? La prestación del servicio público de educación a través de la elección y la libre competencia plantea otras objeciones serias. Así, si hay escuelas muy demandadas por los padres son ellas las que eligen, y no los padres, pues establecen mecanismos de selección. La consecuencia inmediata es la segregación o la polarización: las escuelas más “populares” elegirán a los alumnos más capaces o, presumiblemente, a los que vienen de familias con más recursos económicos.

Estoy convencido de que nuestros hijos son el recurso estratégico más importante de este siglo. Una política de educación que apueste decididamente por la calidad, la equidad y la competitividad de la Escuela Pública es la máxima garantía y expresión del principio de igualdad de oportunidades, del bienestar social, del crecimiento económico y del desarrollo de la libertad. Tenemos un patrimonio público e histórico en educación que debemos cuidar y potenciar como una exigencia de responsabilidad con las generaciones futuras. No les fallemos.

Cesar Giner Parreño
Profesor Titular. Universidad Carlos III de Madrid
Diputado PSM en la Asamblea de Madrid

PUNTO Y APARTE

Se ha presentado ante el Comité Regional, el día 20 de febrero de 2011, la lista electoral con las que el PSM concurrirá a las próximas elecciones autonómicas. Ante todo, quiero expresar mi más sincera felicitación a los compañeros y compañeras que tendrán el privilegio y el honor de representar al Partido Socialista en la Asamblea de Madrid durante la próxima Legislatura.

Hay que denunciar, no obstante, la inexistente integración en la lista electoral de los diputados y diputadas que apoyaron a Trinidad Jiménez en las pasadas elecciones primarias del Partido Socialista. De los veintitrés diputados y diputadas que prestaron tal apoyo solamente ha entrado en la mencionada lista uno, lo que representa una grave “purga” o “exterminio” cometida por el aparato regional del PSM. Igualmente, la representación en la lista electoral del Partido Socialista a la Asamblea de Madrid de compañeros y compañeras que formaron parte de la Plataforma de apoyo a Jiménez es de ínfima relevancia.

La mitad de la militancia del PSM que apoyó a Jiménez difícilmente puede sentirse representada por la Lista electoral del PSM a la Asamblea de Madrid.

La falta de integración rompe una larga tradición del PSM de diálogo, consenso y unidad a la hora de confeccionar sus listas electorales. La ruptura de esa tradición debe ser interpretada en clave de una decisión personal imputable al Secretario General del PSM y candidato a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Tomás Gómez, que, de mantenerse en esos términos, será valorada en mayo por la ciudadanía madrileña, y por la militancia del PSM.

La lista electoral muy mayoritariamente representa un premio a las lealtades surgidas de las pasadas contiendas electorales, presenta un fuerte componente orgánico, y refleja que, hoy por hoy, el Partido Socialista es un “Partido de cuadros”, que en sus listas electorales no es capaz de reflejar la diversidad de su militancia, que es el fiel reflejo de la pluralidad de la sociedad madrileña.

Hay que reseñar, asimismo, la “grave” responsabilidad que adquiere la dirección federal del PSOE, que en los primeros días del mes de marzo puede ratificar la decisión del aparato regional, haciéndose cómplice de la ruptura de la unidad de los socialistas madrileños, o puede velar por preservar el diálogo, el consenso y la unidad de los socialistas madrileños para que el PSM cuente con un capital humano plural y diverso, con el que se identifique toda la militancia, y que sea reconocido por la sociedad madrileña.

Desde un punto de vista personal, soy consciente de que la dedicación a la actividad política como cargo público es una noble tarea de carácter temporal. Y debo prestar mi agradecimiento a los que me otorgaron el honor y el privilegio de representar a mi Partido en la Asamblea de Madrid. En adelante, quedo a disposición del Partido Socialista, como militante de la organización, y trabajaré siempre por ese sueño de muchos compañeros y compañeras de ver, de nuevo, a nuestra organización gobernando en la Comunidad de Madrid, y en la mayoría de los municipios de la región.

Los socialistas somos siempre jóvenes, de corazón, de espíritu, y no nos van a detener ni desilusionar. Haremos un Partido Socialista más plural y más abierto a la militancia, cercano a los ciudadanos y a las organizaciones de la izquierda, y con inequívoca voluntad y trabajo de reunión de una mayoría social de progreso para gobernar Madrid. Por todo ello, punto y aparte.

Cesar Giner

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